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De pluma ajena: Los Bárbaros Modernos (11/2022)

 


Mucho se ha escrito sobre el concepto de Persona y muchos han intentado una definición desde muy diferentes puntos de vista. 

Evolucionismo-Antiespecismo (09/2021)


Siempre que mencionamos un “ismo” nuevo, es para peor. Teológicamente hablando todo puede y debe empeorar, y estos “pensadores” son la evidencia que nos acercamos a las postrimerías y a la parusía. 


De pluma ajena – El pensador de la perversión (05/2020)


Hace tan solo unos días …

Presentaba

“… al próximo grupo de postmodernos “rebeldes intelectuales”, que son quienes generarán las grandes tragedias que están por venir”.


y decía entonces, no entender

“… ni las justificaciones que esgrimen en defensa de sus enfermedades y aberraciones en lo personal, ni las idioteces que esgrimen en lo político o social.”

 y que también existían

“… innumerables ejemplos de estos retorcidos personajes, responsables de tantas calamidades, (Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Paul-Michel Foucault, Jaques Derrida, Judith Butler, Avram Noam Chomsky, Louis Althusser, Antonio Gramsci, etc.) …”


Acerca de la Rebeldía (05/2020)


Escuchamos a menudo expresiones tales como “Sana Rebeldía”, pero resulta que, si nos ajustamos a la definición de la RAE, donde rebeldía es

“sublevar, levantar o incitar a alguien que falte a la obediencia debida”,

sería un desvarío adjetivar a algún tipo de rebeldía como sana, y sería igualmente de insano, adjetivar a quien incita a la misma, como alguien respetable o digno de imitación.

Una nueva moral (06/2019)

El “Post-Modernismo” fue originalmente una corriente artística y cultural, surgida en la segunda mitad del siglo XX como consecuencia de los desencantos del hombre “Post-Guerra-Fría” y del fracaso de “la Modernidad”.

Ni los comunismos (fracasados), ni los Estados de Bienestar (quebrados), ni los Capitalismos (uno más salvaje que otro); ni el fin de las guerras mundiales, ni el pacifismo, ni las revoluciones; ni la ciencia, ni la modernidad con todas sus promesas; ni las ideologías, ni la política, ni sus líderes (y los hubo muy buenos); ni las grandes religiones, ni las sectas; nada pudo erradicar la corrupción y terminar con las desigualdades; nada pudo instituir una democracia realmente participativa, ni una justa distribución de la riqueza; … nada pudo construir el Edén en la tierra.